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Las cataratas no se pueden tratar con láser ni con medicamentos ni colirios.
La cirugía es, hoy por hoy, la única opción de tratamiento.
Durante la operación se quita el contenido del cristalino opaco respetando su funda (la cápsula) y es sustituido por un cristalino artificial, que es una lente intraocular colocada dentro de la cápsula.
La intervención de cataratas es una de las operaciones más frecuentes y más seguras que se realizan en medicina. Se calcula que en el mundo se operan más de 15 millones de personas por año.
Ahora, con las nuevas tecnologías y técnicas quirúrgicas, se ha hecho la intervención aún más segura que antes y la recuperación aún más rápida.
Existen diferentes técnicas para operar la catarata, según la anestesia, aparatos y técnicas que se utilicen.
La anestesia: según estudios recientes, la mayoría de las clínicas en España siguen utilizando la anestesia local inyectada alrededor del ojo e incluso la anestesia general, con el riesgo añadido a la operación que pueda suponer.
En muchos casos ésto se debe a que precisan una apertura muy grande del ojo para poder sacar la catarata entera, y por ello, luego necesitan dar puntos y tapar el ojo, lo cual alarga muchos meses el proceso de recuperación de la visión.
En nuestra clínica, desde hace años, utilizamos como técnica de anestesia, la tópica, que significa que toda la intervención se realiza con la exclusiva aplicación de una gota de colirio en el ojo.
Aparatos: usamos un microscopio de alta definición y unos instrumentos muy pequeños y delicados, con puntas de diamante pulido, todo ello para conseguir una gran precisión durante toda su operación.
El otro aparato importante es el emulsificador de la catarata, que se encarga, a través de una punta de tan solo 1 milímetro , de dividir la catarata en pequeños trocitos mediante ondas de sonido o agua presurizada.
Técnica de extracción de la catarata: La técnica más avanzada, segura, eficaz y que permite una recuperación de la visión más rápida es la emulsificación con anestesia tópica, y pequeña incisión sin puntos y sin tapar los ojos; y esta es la técnica que empleamos sistemáticamente en nuestra clínica.
Pueden utilizarse dos tipos de energía para esa emulsificación o fracturación de la catarata: los ultrasonidos o el agua presurizada, los primeros los usamos en las más duras o avanzadas y los micropulsos de agua en las medias o precoces, esta última es la intervención que da más seguridad a la extracción de la catarata y es la que intentamos utilizar por sistema, ya que permite disminuir aún más las complicaciones intraoperatorias, actualmente somos pioneros en esta tecnología que realizan muy pocos oftalmólogos de cualquier parte del mundo.
La intervención comienza con la realización de una incisión de sólo 3 mm . A través de la cual se introduce la punta del aparato emulsificador, que divide en trocitos la catarata, y a la vez las aspira, retirándolos del ojo, dejando sólo la funda, llamada cápsula, que es la que mantiene el cristalino colocado y sostenido dentro del ojo.
Colocación de la lente intraocular: una vez retirado en su totalidad el contenido opaco, se coloca, a través de la misma incisión, una lente intraocular que se posiciona y se sujeta por la misma cápsula que sostenía el cristalino natural. La lente se despliega dentro del ojo y dentro de la cápsula y las patas flexibles la mantienen fija y anclada. Una lente intraocular plegada a la mitad, permite colocarla a través de esa pequeña incisión.
La intervención ha terminado. Como la incisión (la apertura) es autosellable, se cierra por sí sola y no necesita puntos.
En la última revisión, aunque su visión será mucho más limpia y enfocada que hace muchos años, revisaremos su graduación ya que con un mínimo de ajuste aún verá mucho mejor. Y además le daremos la graduación de su gafa de cerca para leer, (sino se hubiera implantado la lente difractiva) etc.
Tras haberse dado el alta, recomendamos a todos los pacientes que pasen anualmente por nuestra clínica para revisar el estado de sus ojos. En un 10% de pacientes aparece, con el tiempo, una opacificación de la cápsula que se deja en la intervención para sujetar la lente intraocular; ésto es notado por el paciente como visión borrosa, pero no es otra catarata.
Se trata con láser en unos segundos, sin operación y se va a casa inmediatamente con la visión como recién operado. El láser crea una pequeña apertura en esa cápsula opaca para permitir que la luz pase sin interferencias. Esto sólo hace falta hacerlo una vez, no se repite nunca más (en un 90% nunca hace falta).
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