Miopía axial
Es la forma más frecuente. El ojo tiene una longitud mayor de la habitual y la imagen se forma antes de llegar a la retina.
La miopía es uno de los defectos refractivos más frecuentes. En Clínica Laservisión valoramos cada caso de forma personalizada para decidir si la mejor opción es cirugía láser, lentes intraoculares ICL u otra alternativa según las características de tus ojos.
Corrige la miopía con cirugía láser o lentes intraoculares ICL según las características de tus ojos.
En Clínica Laservisión valoramos cada caso de forma personalizada para elegir la técnica más adecuada: SMILE, FemtoLASIK, PRK o lentes ICL en pacientes con miopía alta, córneas finas o casos no ideales para láser.
La mejor operación de miopía es la que se adapta a las características reales de tus ojos: graduación, córnea, lágrima, retina y expectativas visuales.
En este vídeo, el Dr. Ángel López Castro , especialista en cirugía refractiva, explica las dudas más frecuentes sobre la miopía, cuándo puede plantearse una operación y qué opciones existen para corregirla.
La miopía es un problema de enfoque del ojo. Las personas miopes suelen ver bien de cerca, pero tienen dificultad para ver con nitidez los objetos lejanos, como señales, pizarras, pantallas a distancia o rostros alejados.
En un ojo con miopía, los rayos de luz se enfocan por delante de la retina en lugar de hacerlo directamente sobre ella. Como consecuencia, la imagen lejana llega desenfocada.
Esto suele deberse a que el ojo es más largo de lo normal o a que la córnea y el cristalino tienen una potencia de enfoque superior a la necesaria.
Es la forma más frecuente. El ojo tiene una longitud mayor de la habitual y la imagen se forma antes de llegar a la retina.
En algunos casos, la córnea o el cristalino enfocan demasiado la luz, haciendo que la imagen también quede por delante de la retina.
La genética influye, pero también pueden influir el crecimiento ocular, el trabajo prolongado de cerca, el estudio intensivo y pasar poco tiempo al aire libre durante la infancia.
La miopía suele notarse sobre todo al mirar de lejos. En muchos casos aparece de forma progresiva, por lo que algunas personas se acostumbran a ver peor sin darse cuenta hasta que realizan una revisión visual.
Los objetos alejados se perciben desenfocados, mientras que la visión cercana suele mantenerse mejor.
Es habitual intentar enfocar mejor cerrando parcialmente los párpados al mirar de lejos.
Puede costar leer señales, matrículas o distinguir detalles a distancia, especialmente de noche.
En niños y jóvenes puede aparecer dificultad para ver la pizarra, proyecciones o textos lejanos.
En algunos niños la miopía se detecta tarde porque no siempre saben explicar que ven mal de lejos.
Aunque algunas personas pueden notar fatiga visual, la miopía suele manifestarse principalmente como visión borrosa de lejos.
Las gafas o lentillas corrigen el enfoque, pero no provocan que la graduación suba ni que el ojo se vuelva más miope.
La miopía puede cambiar a lo largo de la vida, especialmente durante la infancia y la adolescencia. En adultos, antes de plantear una operación, es importante confirmar que la graduación está estable.
Durante el crecimiento, el ojo puede alargarse y la miopía puede aumentar progresivamente. Por eso son importantes las revisiones periódicas en niños y jóvenes.
En muchos adultos la miopía tiende a estabilizarse. Esta estabilidad es uno de los factores que se valoran antes de indicar una cirugía refractiva.
Las graduaciones elevadas requieren una valoración más completa, ya que pueden asociarse a mayor riesgo de alteraciones en la retina y pueden orientar hacia técnicas como las lentes ICL.
Controlar la miopía en niños no es lo mismo que operar la miopía en adultos. En pacientes adultos, la cirugía se plantea cuando la graduación está estable y el estudio ocular confirma que existe una técnica segura y adecuada para ese caso.
La miopía puede corregirse de diferentes formas. La elección depende de la edad, la graduación, la estabilidad visual, las características del ojo y las necesidades de cada paciente.
Son la forma más sencilla de compensar la miopía. Permiten ver mejor de lejos, aunque no eliminan la dependencia de corrección óptica en la vida diaria.
Pueden ser una buena alternativa a las gafas, aunque no todos los pacientes las toleran igual. El ojo seco, las molestias o el uso prolongado pueden limitar su comodidad.
En pacientes candidatos, la cirugía refractiva puede reducir o eliminar la dependencia de gafas y lentillas mediante técnicas láser o lentes intraoculares.
Una valoración oftalmológica permite estudiar tu graduación y las características de tus ojos antes de recomendar una técnica.
La cirugía de miopía no se realiza siempre con la misma técnica. Según la graduación, el grosor corneal, la superficie ocular y el resultado del estudio previo, el oftalmólogo puede indicar cirugía láser o lentes intraoculares.
Técnica láser mínimamente invasiva que permite corregir la miopía mediante una pequeña incisión, sin crear una lámina corneal amplia.
Técnica láser que combina femtosegundo y láser excimer. Suele ofrecer una recuperación visual rápida cuando el paciente es buen candidato.
Técnica de superficie, sin flap corneal. Puede ser útil en determinados casos, aunque la recuperación inicial suele ser más lenta que en otras técnicas láser.
Las lentes intraoculares ICL son una alternativa al láser en pacientes con miopía alta, córnea fina, ojo seco o casos no ideales para cirugía corneal.
No hay una técnica mejor para todos los pacientes. La mejor operación de miopía es la que se indica después de estudiar cada ojo y confirmar qué alternativa ofrece mayor seguridad y mejor ajuste visual en ese caso concreto.
En una cirugía refractiva no se debe elegir la técnica solo por comodidad, rapidez o preferencia. La decisión depende del estudio oftalmológico y de las características reales de cada ojo.
La graduación es importante, pero no es el único dato. También se estudia la córnea, la superficie ocular, la estabilidad de la miopía, la retina y las expectativas visuales del paciente.
Las técnicas láser pueden ser adecuadas si la córnea tiene grosor y forma compatibles, la graduación está dentro de rangos seguros y no hay alteraciones que desaconsejen la cirugía corneal.
Las lentes intraoculares ICL pueden valorarse en miopía alta, córneas finas, ojo seco o situaciones en las que no conviene modificar la córnea con láser.
En algunos casos, la opción más segura es no operar o aplazar la cirugía hasta confirmar estabilidad visual o resolver alteraciones detectadas durante la valoración.
Antes de indicar una operación de miopía es necesario confirmar si el paciente es candidato y qué técnica ofrece mayor seguridad. Por eso, la importancia del examen ocular previo a una operación está en que permite detectar factores que pueden cambiar la indicación quirúrgica.
El objetivo no es solo conocer las dioptrías. También se analiza la córnea, la superficie ocular, la retina y otros datos que ayudan a decidir entre cirugía láser, lentes ICL u otras alternativas.
Pruebas antes de una operación de miopía, hipermetropía o astigmatismo.
El estudio previo es lo que permite personalizar la cirugía. Dos pacientes con la misma graduación pueden necesitar técnicas diferentes si su córnea, lágrima, retina o estilo visual no son iguales.
La operación de miopía se realiza de forma planificada, después del estudio preoperatorio y de la elección de la técnica más adecuada. El procedimiento puede variar según se trate de cirugía láser o de lentes intraoculares ICL.
La cirugía de miopía requiere planificación, tecnología y una indicación individualizada. En función del estudio previo, el oftalmólogo decide si el tratamiento debe realizarse con láser o mediante lentes intraoculares.
Especialista en cirugía refractiva y técnicas avanzadas para la corrección de miopía, hipermetropía y astigmatismo.
Se confirma la graduación, el estado de la córnea, la lágrima y la retina para valorar si el paciente es candidato.
El oftalmólogo decide si es más adecuado realizar cirugía láser, lentes ICL u otra alternativa según cada caso.
El procedimiento se realiza de forma planificada y con la técnica indicada para conseguir la mejor corrección visual posible.
Tras la cirugía se realizan controles para comprobar la evolución visual y seguir correctamente el postoperatorio.
La recuperación depende de la técnica realizada. SMILE, FemtoLASIK, PRK y las lentes ICL tienen tiempos, molestias iniciales y cuidados diferentes. Por eso, en esta guía solo resumimos la idea principal: el postoperatorio debe seguir siempre las indicaciones del equipo médico y adaptarse a cada paciente.
Hemos preparado una página independiente con los cuidados tras cirugía refractiva, diferencias entre técnicas y recomendaciones habituales.
Ver postoperatorio completoEl objetivo de una operación de miopía es reducir la dependencia de gafas o lentillas y mejorar la comodidad visual en la vida diaria. Para conseguir un buen resultado, lo más importante es una correcta selección del paciente y una técnica adaptada a las características de sus ojos. La cirugía refractiva debe planificarse según la graduación, la córnea, la retina y las expectativas visuales de cada paciente.
En pacientes bien seleccionados, la cirugía puede permitir realizar muchas actividades diarias sin gafas ni lentillas.
El resultado depende de elegir correctamente entre SMILE, FemtoLASIK, PRK, ICL u otras alternativas.
Las revisiones permiten comprobar la evolución visual y resolver dudas durante el postoperatorio.
La mejor operación de miopía no es la más conocida ni la más rápida, sino la que se indica después de estudiar cada ojo. Un diagnóstico completo permite elegir la opción más segura y adecuada para cada paciente.
El primer paso es realizar un estudio ocular completo para valorar tu graduación, la córnea, la retina, la lágrima y la técnica más adecuada en tu caso.
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