Cirugía Láser PRK

Cirugía Láser PRK en Madrid

La cirugía láser PRK en Madrid es una técnica de cirugía refractiva utilizada para corregir defectos visuales como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Se trata de una operación láser de ojos segura y eficaz que permite reducir o eliminar la necesidad de gafas y lentes de contacto. A continuación, te explicamos qué es la operación PRK, cómo se realiza, cuáles son sus ventajas, cómo es la recuperación PRK y resolvemos las dudas más frecuentes sobre el postoperatorio PRK y otros aspectos de esta intervención.

OPERACION PRK MADRID

¿Qué es la cirugía Láser con técnica PRK?

La PRK (Queratectomía Fotorrefractiva) es una técnica de cirugía refractiva láser para corregir problemas de visión como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Se trata de una operación láser de ojos que remodela la córnea utilizando un láser Excímer (ultravioleta) de alta precisión. A diferencia de la técnica LASIK, en la PRK no se crea un colgajo corneal (flap); el tratamiento actúa directamente sobre la superficie de la córnea. Fue la primera técnica de láser ocular que se introdujo a principios de los años 90 y se ha utilizado desde entonces con resultados seguros y efectivos en millones de pacientes.

En Clínica Laservisión de Madrid contamos con especialistas en todas las técnicas de cirugía refractiva. Hoy en día existen procedimientos con recuperaciones más rápidas (como ReLEx SMILE), pero la PRK sigue siendo una cirugía de miopía y astigmatismo muy útil. Nuestros cirujanos suelen recomendar la PRK especialmente en aquellos casos en los que otras técnicas no son aconsejables, por ejemplo en pacientes con córneas delgadas o irregularidades corneales, ojos secos o ciertas alteraciones superficiales de la córnea. También es una opción para graduaciones no muy altas: por lo general se emplea en miopías leves a moderadas (hasta aproximadamente 5-6 dioptrías) y astigmatismos de hasta 4 dioptrías. En resumen, la PRK es una alternativa excelente cuando LASIK o SMILE no son viables, ofreciendo resultados visuales finales tan buenos como los de otras técnicas láser.

¿Cómo es la operación con PRK?

La cirugía Láser PRK, que se realiza con anestesia solo con gotas de un colirio, es la más común dentro de las llamadas técnicas de superficie. Son técnicas en las cuales se retira la primera capa de la córnea (epitelio) del ojo y a continuación se procede a aplicar el tratamiento con láser Excímer (un rayo de luz fría de la gama ultravioleta) para remodelar el tejido subyacente, e ir modificando la curvatura de la córnea según la graduación del paciente.

La intervención acaba con la colocación de una lentilla terapéutica cuyo fin es disminuir las molestias mientras se regenera el epitelio de la córnea, lo cual suele tardar unos 3 a 4 días.

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Tras anestesiar el ojo con colirio, se coloca un instrumento (separador de párpados) para mantener el ojo abierto y se asegura la mirada en un punto fijo. El paciente permanece despierto durante todo el proceso pero sin sentir dolor, solo notará toques leves y la visión borrosa por las gotas anestésicas.

El cirujano elimina la capa más superficial de la córnea llamada epitelio. Esto se puede hacer mediante una solución alcohólica especial, un instrumento quirúrgico suave o con láser (técnica Trans-PRK). Quitar el epitelio permite exponer la superficie corneal donde actuará el láser. Este paso es rápido y no duele debido a la anestesia, aunque después de la cirugía, mientras el epitelio se regenera, es cuando pueden presentarse molestias.

Una vez expuesta la córnea, se aplica el láser excímer sobre el estroma corneal (la capa intermedia) para remodelar la curvatura de la córnea. El láser excímer es un haz de luz ultravioleta de alta precisión que va eliminando micras de tejido corneal según la graduación del paciente. De este modo, se corrige el enfoque de la luz en el ojo, tratando la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía. Este proceso de remodelado corneal dura solo unos segundos. Un punto a destacar es que el láser está controlado por ordenador y cuenta con sistemas de seguimiento ocular (eye-tracker) para ajustar cada disparo a cualquier pequeño movimiento del ojo, garantizando la seguridad y exactitud del tratamiento.

Al finalizar la ablación con láser, no se dan puntos (ya que no hay corte). En su lugar, el cirujano coloca una lentilla de contacto terapéutica en el ojo operado. Esta lente de vendaje protege la córnea expuesta y ayuda a disminuir las molestias durante los primeros días, mientras el epitelio corneal vuelve a crecer y cubrir la superficie. La lentilla suele mantenerse aproximadamente entre 3 y 5 días, hasta que el médico compruebe que la regeneración del epitelio es adecuada y la retire en consulta.

En total, la cirugía PRK es muy rápida: la aplicación del láser suele durar menos de un minuto por ojo, y todo el procedimiento completo se realiza en unos 5 a 10 minutos por ojo. Habitualmente se pueden operar ambos ojos en la misma sesión, terminando la intervención en unos 10 minutos en total. Tras la cirugía, el paciente descansa unos minutos en la clínica con los ojos cerrados y, tras una última revisión, puede regresar a casa por su propio pie (se recomienda ir acompañado debido a la visión borrosa inicial).

¿Es segura la cirugía con la técnica PRK?

Los problemas que puede haber tras una intervención de láser PRK, son excepcionales, aún así, en cualquier intervención, sea del tipo que sea, no pueden ser totalmente descartados y por ello nuestros oftalmólogos de la clínica Laservisión de Madrid le informarán de los posibles problemas que pueda haber en su caso concreto.

La información de esta página se ampliará y se personalizará para cada paciente y el doctor le dará información en el consentimiento informado de los riesgos que implica la cirugía refractiva con Laser y técnica PRK.

Operación de la vista con láser PRK en Madrid

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Preguntas frecuentes sobre la técnica PRK

La cirugía PRK se caracteriza por ser un procedimiento muy rápido. La aplicación del láser en sí dura solo unos segundos (según la graduación a corregir, típicamente menos de 60 segundos por ojo). El tiempo total en quirófano, incluyendo la preparación del ojo y los pasos previos y posteriores al láser, suele ser de unos 5 a 10 minutos por ojo. En la mayoría de los casos se operan ambos ojos en la misma sesión, por lo que estarás en el quirófano apenas unos 15 minutos en total. Es sorprendente lo mucho que puede cambiar tu visión en tan poco tiempo: ¡en solo minutos de cirugía láser PRK, se corrigen años de miopía u otros problemas refractivos!

Tras una operación PRK, es fundamental seguir las instrucciones de cuidado postoperatorio que te facilite tu cirujano. Los puntos clave incluyen:

  • Usar las gotas recetadas: Deberás aplicar colirios antibióticos y antiinflamatorios durante los primeros días o semanas, además de lágrimas artificiales con frecuencia para mantener el ojo lubricado. Sigue la pauta indicada en la clínica rigurosamente.
  • Llevar la lente terapéutica: Como se mencionó, te colocarán una lente de contacto tipo vendaje al finalizar la cirugía. Esta lente no debes retirarla por tu cuenta; el médico lo hará en la visita de control, normalmente tras 3-5 días. Mientras la lleves, evita tocarte o frotarte los ojos.
  • Descanso visual: Los primeros 2-3 días después de la PRK, trata de descansar la vista tanto como sea posible. Permanece en ambientes tranquilos, con luz tenue, y mantén los ojos cerrados en intervalos frecuentes. Dormir ayuda a que el epitelio sane más rápido. No intentes leer mucho ni fijar la vista en pantallas electrónicas durante este periodo inicial.
  • Higiene y protección: Lávate las manos antes de acercarte a tus ojos para aplicarte las gotas. Limpia con cuidado los párpados y las pestañas con gasas estériles si hay secreciones, pero no apliques presión sobre el ojo. Usa gafas de sol cuando salgas a la calle para protegerte del sol, el viento y el polvo. También es recomendable evitar lugares con humo o polvo que puedan irritar los ojos.
  • Evitar ciertas actividades: No nades en piscinas o en el mar hasta que tu médico lo autorice (usualmente alrededor de 3-4 semanas). No te maquilles los ojos durante al menos 2 semanas. Y por supuesto, no practiques deportes de contacto ni actividades de riesgo para tus ojos durante el primer mes, a menos que el especialista te indique lo contrario.

Siguiendo todos estos cuidados, ayudarás a que tu postoperatorio PRK transcurra sin contratiempos y con la mayor comodidad posible. Siempre consulta con tu oftalmólogo ante cualquier síntoma inusual o duda durante la recuperación.

La recuperación visual después de una PRK es gradual. A diferencia del LASIK, donde muchos pacientes ven casi perfectamente al día siguiente, con PRK hay que esperar un poco más para lograr una visión nítida. Durante los 2-3 primeros días tras la cirugía, la visión suele estar bastante borrosa debido a la ausencia temporal del epitelio y a la lente terapéutica. Después de retirar la lente (alrededor del día 4 o 5), la visión comienza a mejorar paulatinamente.

Por lo general, a la primera semana la mayoría de pacientes alcanza una agudeza visual suficiente como para hacer vida casi normal (con algunas precauciones), aunque quizá todavía necesites algo de tiempo antes de sentir la vista totalmente enfocada. Entre la primera y segunda semana notarás un progreso importante: muchos pacientes ya pueden conducir y trabajar cómodamente a partir de 10-14 días post cirugía, siempre que su médico lo confirme.

Ten en cuenta que cada ojo es distinto: algunos ojos sanan más rápido y otros toman un poco más de tiempo. Lo importante es que la mejoría continúa día a día. En las revisiones, el especialista irá midiendo tu visión. Se estima que la estabilización completa de la visión tras PRK ocurre en el primer trimestre tras la cirugía. Esto no significa que verás borroso hasta entonces, sino que pequeñas fluctuaciones pueden persistir unas semanas. A los 3 meses, la gran mayoría de pacientes ya alcanzó su máxima agudeza visual corregida, disfrutando de una vista clara y estable. ¡La espera vale la pena!

La cirugía PRK no es dolorosa durante el procedimiento, ya que se realiza con anestesia local en gotas que adormece completamente el ojo. Mientras el cirujano trabaja, el paciente solo percibe leves sensaciones de presión o manipulación, pero ningún dolor agudo. La aplicación del láser tampoco duele; de hecho, suele durar tan poco que muchos apenas se dan cuenta cuándo ha terminado.

Sin embargo, tras la operación, al pasar el efecto de las gotas anestésicas, sí es normal sentir molestias mientras el ojo sana. Los primeros días del postoperatorio pueden presentarse dolor leve a moderado, escozor, fotofobia (molestia con la luz) y sensación de arenilla en el ojo. Este malestar post-cirugía PRK es temporal. El momento más crítico suelen ser las primeras 48 horas. Para manejarlo, el oftalmólogo te recetará colirios que alivian el dolor y la inflamación, así como analgésicos orales si fuera necesario. La lente de contacto terapéutica que se deja puesta actúa como una capa protectora que reduce significativamente el dolor al cubrir las terminaciones nerviosas expuestas en la córnea.

Cada persona tiene un umbral de sensibilidad distinto: algunos pacientes refieren solo una ligera molestia o sensación de ojo seco, mientras que otros pueden experimentar dolor más notable durante un par de días. Lo importante es que estas molestias van cediendo conforme el epitelio se regenera. Después de retirar la lente de contacto y con el uso constante de lágrimas artificiales, la sensación de dolor o cuerpo extraño disminuye rápidamente. A los pocos días, la mayoría de las personas se encuentran cómodas. En resumen, la PRK en sí no duele, pero hay un periodo corto de recuperación en el que el ojo puede estar sensible. Con el tratamiento adecuado y un poco de reposo, es un proceso llevadero.

La PRK y el LASIK son dos cirugías láser refractivas que buscan el mismo objetivo: corregir la graduación del paciente (miopía, hipermetropía y astigmatismo) remodelando la córnea con un láser excímer. Sin embargo, presentan diferencias clave en su técnica y recuperación:

  • Técnica quirúrgica: En LASIK, el cirujano crea primero un flap o colgajo corneal (una fina capa superficial de la córnea) que se levanta para aplicar el láser en las capas internas, y luego se reposiciona. En PRK, en cambio, no se hace ningún corte en la córnea; se retira el epitelio superficial y el láser actúa directamente sobre la superficie corneal. Por tanto, PRK es una técnica de ablación superficial, mientras que LASIK es una técnica intrastromal con flap.
  • Recuperación y molestias: Debido a estas diferencias, la recuperación con LASIK suele ser mucho más rápida y cómoda. Tras un LASIK, la mayoría de pacientes ven bien en 24-48 horas y apenas sienten molestias significativas. En PRK, la recuperación visual inicial es más lenta (varios días a semanas) y las molestias postoperatorias son mayores durante los primeros días, ya que la superficie del ojo tarda en regenerarse. Podemos decir que LASIK ofrece una recuperación exprés, mientras que PRK requiere un poco más de paciencia en el postoperatorio.
  • Candidatos y seguridad: No todos los pacientes pueden optar a LASIK. Si el paciente tiene la córnea delgada, irregular o ciertas condiciones (como tendencia a ojos muy secos), PRK es más segura porque evita complicaciones del flap y conserva más tejido corneal. PRK también es preferible para quienes tienen riesgo de traumatismos oculares (deportes de contacto, trabajos físicos), ya que una vez curado, no existe un flap que se pueda desplazar. Por su parte, LASIK es una excelente opción para pacientes con córneas de grosor adecuado que valoran una recuperación rápida y mínima incomodidad inicial. Ambos procedimientos son muy seguros cuando el paciente está bien seleccionado y el cirujano es experimentado.
  • Resultados visuales finales: A largo plazo, los resultados de PRK y LASIK son equivalentes en cuanto a calidad de visión y estabilidad de la corrección. Ambos logran altas tasas de éxito y satisfacción en la reducción de dioptrías. La diferencia radica principalmente en el proceso para llegar a ese resultado: PRK es un camino un poquito más largo, pero llega al mismo destino visual que LASIK.

En resumen, la PRK difiere del LASIK en cómo se realiza la cirugía y en la rapidez de la recuperación, pero ambos son métodos efectivos para la corrección de la vista. Tu oftalmólogo te ayudará a decidir cuál es la técnica más apropiada según tus características oculares y tu estilo de vida.

unque tanto la PRK como ReLEx SMILE son técnicas de cirugía refractiva láser orientadas a corregir defectos visuales como la miopía y el astigmatismo, existen diferencias importantes en el procedimiento, la recuperación y la experiencia del paciente.

  • Técnica quirúrgica:
    La PRK es una técnica de superficie: se retira el epitelio corneal y se aplica el láser directamente sobre la capa externa de la córnea.En cambio, ReLEx SMILE es una técnica mínimamente invasiva, de última generación, en la que no se retira el epitelio ni se realiza ningún flap. En su lugar, se crea y se extrae un pequeño lentículo de tejido interno a través de una microincisión de solo 2-4 mm. Esto preserva la integridad de la córnea de forma notable.
  • Recuperación y molestias:
    La PRK implica una recuperación más lenta y molestias postoperatorias en los primeros días, debido a que la superficie del ojo necesita regenerarse.
    Por su parte, SMILE permite una recuperación más rápida y con menos molestias, ya que la superficie ocular permanece casi intacta y el epitelio no se ve afectado.
  • Estabilidad corneal y sequedad ocular:
    ReLEx SMILE es una técnica más conservadora con el tejido corneal y preserva mejor las terminaciones nerviosas, lo que se traduce en menor incidencia de sequedad ocular postoperatoria. Además, mantiene mejor la estabilidad biomecánica de la córnea, lo que es una ventaja en ciertos perfiles de pacientes.
  • Candidatos:
    Mientras que PRK está indicada cuando otras técnicas no son posibles (como en córneas finas o alteraciones epiteliales), ReLEx SMILE es ideal para pacientes con miopías medias y altas, astigmatismos moderados y córneas sanas. Su precisión y comodidad la convierten en la opción más avanzada para muchos casos.

En resumen, ReLEx SMILE representa la evolución tecnológica más avanzada en cirugía láser ocular, ofreciendo resultados visuales excelentes con una intervención menos invasiva, más rápida recuperación y mayor confort postoperatorio. En Clínica Laservisión, valoramos cuidadosamente tu caso para determinar cuál es la técnica más adecuada para ti: PRK, SMILE, LASIK u otra alternativa.