¿Qué es la miopía? ¿Qué la produce? ¿Qué síntomas tiene?
¿Qué soluciones y tratamientos existen?
Soy el Dr. Ángel López Castro, oftalmólogo especialista en cirugía
para la corrección de los defectos refractivos. Si estás pensando
en operarte, quédate porque este vídeo te interesa.
En general, la miopía se debe a que el ojo es más largo de lo
normal y, por tanto, la imagen que debería enfocarse sobre la
retina queda desenfocada.
El ojo tiene una longitud aproximada de unos 21 o 22 milímetros.
Cuando es más largo, la imagen no llega correctamente enfocada a
la retina.
Por tanto, la miopía se debe habitualmente a una mayor longitud
axial anteroposterior del ojo.
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¿Cuáles son las causas de la miopía?
Las causas son multifactoriales. No existe una única causa.
Hay un componente hereditario importante. Cuando uno de los padres
es miope, es más frecuente que sus hijos también desarrollen
miopía.
También existe un componente relacionado con determinados grupos
de población y otro asociado a los hábitos visuales.
Por ejemplo, durante la infancia, utilizar durante muchas horas la
visión de cerca y realizar pocas actividades al aire libre parece
relacionarse con una mayor progresión de la miopía.
Hay también situaciones menos frecuentes. Algunas personas que
nunca habían sido miopes pueden comenzar a desarrollar miopía a
partir de cierta edad. En algunos casos, un aumento de la miopía
puede ser un síntoma asociado al desarrollo de una catarata.
También existen condicionantes hormonales y determinados
tratamientos pueden provocar cambios en la graduación.
Otro caso diferente es el queratocono. Cuando la córnea se deforma
y aumenta su curvatura, puede aparecer miopía asociada a
astigmatismo.
En adolescentes y jóvenes es precisamente cuando suele aumentar
más la miopía. El crecimiento corporal va acompañado del
crecimiento ocular y, cuando un ojo ya es más largo de lo normal,
puede seguir alargándose y aumentar así el número de dioptrías.
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¿Qué síntomas tiene la miopía?
El síntoma fundamental es muy evidente:
ver mal de lejos.
Los pacientes miopes suelen ver bien de cerca y mal de lejos.
Hay que prestar especial atención a los niños porque pueden no ser
conscientes de que ven mal. Un niño puede pensar que la forma en
la que ve es normal porque nunca ha experimentado una visión mejor.
Utilizar o no utilizar gafas sirve fundamentalmente para conseguir
una buena visión. No significa que la miopía vaya a aumentar
simplemente por llevar gafas o por no llevarlas.
Por eso son importantes las revisiones durante la infancia para
detectar posibles defectos refractivos.
También conviene señalar que la miopía, por sí misma, no suele
producir dolor de cabeza debido a un esfuerzo de enfoque.
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¿Puede aumentar la miopía?
La miopía puede aumentar a lo largo de la vida.
Actualmente no disponemos en adultos de un tratamiento capaz de
revertir las dioptrías que ya existen.
En niños sí se utilizan diferentes estrategias para intentar
frenar la progresión de la miopía, como
determinadas lentes de contacto, cristales específicos o
tratamientos farmacológicos en determinados casos.
Estos tratamientos no eliminan la miopía que el niño ya tiene.
Su objetivo es intentar reducir su progresión.
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¿Cómo podemos corregir la miopía?
Si tenemos miopía, podemos enfocar correctamente la imagen sobre
la retina mediante sistemas ópticos como las gafas o las lentes
de contacto.
Pero ¿qué ocurre si no queremos utilizar gafas ni lentillas?
Entonces podemos plantearnos diferentes técnicas quirúrgicas.
Existen dos grandes grupos: la cirugía sobre la córnea mediante
láser, modificando su curvatura para corregir la graduación, y la
cirugía mediante lentes intraoculares.
Estas últimas pueden realizarse sustituyendo el cristalino por una
lente intraocular o colocando una lente delante del cristalino,
manteniendo el cristalino natural y sin tallar la córnea.
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Cirugía láser: LASIK y FemtoLASIK
Dentro de las técnicas láser, una de las más conocidas es el
LASIK.
Consiste en preparar una fina lámina de tejido corneal denominada
flap, que se levanta para aplicar debajo el láser excímer
encargado de modificar la curvatura de la córnea.
En el LASIK tradicional, esa lámina se realizaba mediante un
instrumento quirúrgico calibrado.
Posteriormente apareció la posibilidad de realizar ese mismo paso
utilizando otro láser: el láser de femtosegundo.
Esta técnica es conocida como FemtoLASIK.
El láser de femtosegundo permite controlar con mucha precisión el
grosor, la regularidad y las características del flap corneal.
Por tanto, en mi opinión, el FemtoLASIK ofrece ventajas de
seguridad respecto al LASIK convencional con microqueratomo.
Para realizar FemtoLASIK utilizamos dos láseres diferentes:
-
un láser de femtosegundo, encargado de crear el flap;
-
y un láser excímer, que realiza el tratamiento de la graduación
sobre la córnea.
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PRK: cuándo se utiliza
La primera técnica que se utilizó para operar la miopía con láser
excímer fue la PRK, siglas de
Photorefractive Keratectomy.
Es una buena técnica, aunque generalmente intentamos evitarla
cuando existen otras alternativas porque los primeros días pueden
ser bastante molestos y la recuperación visual es más lenta que
con otras técnicas.
Sin embargo, la PRK sigue teniendo indicaciones concretas, por
ejemplo:
- pacientes con poca graduación;
- determinadas córneas finas;
-
personas expuestas a deportes de contacto o situaciones en las
que interesa evitar un flap corneal.
En la PRK se retira el epitelio, la capa más superficial de la
córnea, y se aplica el tratamiento directamente sobre el tejido
situado debajo.
El epitelio se regenera espontáneamente, pero necesita varios días
para cerrarse y posteriormente un tiempo adicional para
regularizarse completamente.
Otra técnica más moderna es SMILE, también denominada
KLEX.
En esta técnica la corrección se realiza dentro del espesor de la
córnea mediante un láser de femtosegundo, que crea un pequeño
lentículo de tejido en su interior.
Ese lentículo se extrae a través de una incisión de apenas unos
milímetros.
Una de sus grandes ventajas es que no existe un flap corneal que
pueda desplazarse o arrugarse posteriormente tras un traumatismo.
Además, al realizarse la intervención dentro de la córnea y
mediante una incisión pequeña, puede afectar menos a determinados
mecanismos relacionados con la superficie ocular.
Esto resulta especialmente interesante en pacientes con tendencia
a la sequedad ocular, algo frecuente entre personas que deciden
operarse porque no toleran bien las lentillas.
SMILE ha supuesto una evolución dentro de las técnicas de cirugía
refractiva corneal.
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Lentes intraoculares
Aunque las técnicas láser sean probablemente las más conocidas,
también existen procedimientos mediante
lentes intraoculares, que en determinados
pacientes presentan ventajas importantes.
Podemos distinguir dos grandes posibilidades.
Una consiste en retirar el cristalino y sustituirlo por una lente
intraocular.
La otra consiste en mantener el cristalino natural y colocar una
lente en el interior del ojo, delante de él.
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Sustitución del cristalino
La sustitución del cristalino es conceptualmente similar a una
operación de cataratas.
En la catarata retiramos el cristalino porque se ha vuelto opaco.
En una cirugía refractiva del cristalino se sustituye aunque
todavía sea transparente para implantar una lente con la
graduación adecuada.
Sin embargo, esta intervención tiene unas indicaciones muy
concretas.
En pacientes miopes existe ya un mayor riesgo de desprendimiento
de retina, y retirar el cristalino puede incrementar ese riesgo en
determinados casos.
Por ello, no suele constituir la primera elección en pacientes
miopes jóvenes.
Además, es una técnica irreversible y tiene mucho más sentido
cuando el paciente presenta ya cambios relacionados con la edad o
cierto grado de catarata.
La otra posibilidad son las lentes fáquicas, que
se implantan delante del cristalino manteniendo el cristalino
natural y sin modificar la córnea mediante láser.
Son lentes fabricadas con la graduación necesaria para corregir
las dioptrías de cada paciente.
Una de sus características es que pueden retirarse si fuese
necesario.
Además, afectan mucho menos a la superficie corneal que las
técnicas láser y permiten conservar el cristalino natural.
Actualmente las lentes fáquicas han ido adquiriendo un papel cada
vez más importante en la corrección de la miopía, especialmente en
pacientes jóvenes y en determinados ojos en los que presentan
ventajas frente a las técnicas corneales.
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¿Cuál es la mejor operación de miopía para mí?
Tenemos muchas técnicas diferentes, y eso es bueno. Pero
inmediatamente aparece la pregunta:
¿cuál es la mejor para mí?
Para responderla hace falta realizar una exploración oftalmológica
completa.
No podemos decidir solamente por el número de dioptrías. Tenemos
que valorar, entre otras cosas:
- la graduación;
- el grosor y las características de la córnea;
- la calidad de la lágrima;
- las dimensiones internas del ojo;
- la edad;
- las necesidades personales;
- el trabajo y otros condicionantes del paciente.
Un oftalmólogo que tenga una visión global tanto del ojo como de la
persona podrá indicar qué técnica resulta más adecuada en cada
caso.
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Ranking de técnicas: opinión del Dr. López Castro
Aunque las características particulares de cada ojo son siempre la
base de la indicación, puedo hacer un ranking personal de las
técnicas que considero, en términos generales, más adecuadas.
Insisto: siempre hay que particularizar cada caso.
En último lugar situaría el LASIK convencional realizado mediante
microqueratomo, porque si podemos crear el flap utilizando un láser
de femtosegundo prefiero esa opción frente a realizarlo mediante
una cuchilla quirúrgica.
Después situaría el FemtoLASIK, que permite una
recuperación rápida y proporciona mayor precisión en la creación
del flap que el LASIK convencional.
Por encima colocaría SMILE. Conserva muchas de
las ventajas relacionadas con la rápida recuperación visual y las
escasas molestias postoperatorias, pero sin crear un gran flap
corneal que pueda desplazarse o sufrir alteraciones posteriormente.
Y después situaría las lentes fáquicas.
La lente implantada delante del cristalino puede retirarse si fuese
necesario, resulta especialmente interesante en determinados
pacientes con sequedad ocular y proporciona una
excelente calidad visual al no modificar el centro de la córnea
mediante láser.
Además, permite conservar el cristalino natural.
Por tanto, dependiendo siempre del caso concreto, las lentes
fáquicas constituyen una de mis opciones favoritas cuando están
indicadas.
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Técnicas para situaciones concretas
Existen otras técnicas que no puedo incluir realmente dentro de
ese ranking porque responden a indicaciones muy específicas.
Por ejemplo, la PRK es una magnífica técnica
cuando está indicada. Puede utilizarse con graduaciones pequeñas,
determinadas córneas o pacientes que practican deportes de
contacto.
No se trata de que sea mejor o peor: simplemente está destinada a
situaciones concretas.
Lo mismo sucede con la cirugía mediante sustitución del cristalino.
En un paciente de mayor edad, especialmente si empieza a
desarrollar catarata, puede tener sentido plantearse una
intervención sobre el cristalino.
De nuevo, no se trata de establecer una clasificación absoluta,
sino de elegir correctamente según el caso.
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La importancia del diagnóstico previo
Más importante incluso que el propio acto quirúrgico es el
diagnóstico y la consulta previa.
En esa consulta se toman decisiones fundamentales.
Elegir un buen cirujano es muy importante, pero ese cirujano debe
disponer de diferentes alternativas de tratamiento para poder
seleccionar la más adecuada para cada paciente.
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¿Cómo es una operación de miopía?
Todos queremos saber qué vamos a sentir durante la operación.
Las intervenciones mediante láser suelen durar aproximadamente
unos 15 minutos en total.
La aplicación efectiva del láser puede durar solamente entre 20 y
30 segundos, aunque hay que añadir toda la preparación y la
intervención de ambos ojos.
En las técnicas láser habitualmente se operan los dos ojos durante
la misma sesión.
La anestesia se realiza mediante gotas.
Durante la intervención no debería existir dolor. Evidentemente,
que nos manipulen un ojo no resulta agradable, pero la intervención
en sí no es dolorosa.
Las molestias pueden aparecer fundamentalmente durante el
postoperatorio, especialmente en el caso de la PRK.
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Recuperación y postoperatorio
La recuperación visual suele ser bastante rápida en las técnicas
láser, excepto en la PRK, cuya recuperación necesita más tiempo.
En las intervenciones mediante lentes fáquicas también utilizamos
habitualmente anestesia mediante gotas.
La intervención puede durar solo unos minutos y la recuperación
visual suele ser muy rápida.
En cuanto a la actividad física, recomendamos durante un tiempo
evitar grandes esfuerzos y determinadas actividades, pero
generalmente la reincorporación a muchas actividades cotidianas y
laborales puede producirse pronto, dependiendo siempre de la
técnica y de la evolución de cada paciente.
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Resultados de la operación de miopía
Si has tomado la decisión de operarte, hay algo importante que
debes saber:
no existe ninguna técnica quirúrgica completamente exenta de
posibles complicaciones.
Sin embargo, después de más de 30 años operando miopía, he podido
comprobar cómo han evolucionado enormemente los equipos, las
técnicas y las lentes que utilizamos.
Esta evolución tecnológica nos ha permitido alcanzar unos niveles
de seguridad, precisión y calidad que hace décadas resultaban
difíciles de imaginar.
Es excepcional que alguien nos diga que se arrepiente de haberse
operado. De hecho, muchos de nuestros pacientes
vienen remitidos por otros pacientes que ya se
han operado.
“Es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida”.
“Es una de las mejores inversiones que he hecho en mi vida”.
A nadie le gusta tener que someterse a una operación. Sin embargo,
para muchas personas, poder reducir su dependencia de gafas o
lentes de contacto supone una mejora importante en su vida
cotidiana.
Este contenido reproduce y organiza la explicación realizada por
el Dr. Ángel López Castro en el vídeo. La indicación de una técnica
concreta requiere siempre una valoración oftalmológica individual
y las pruebas necesarias para estudiar cada caso.