Algunas personas duermen con los párpados parcialmente abiertos sin ser conscientes de ello. Esta situación se denomina lagoftalmos nocturno y puede favorecer la sequedad, irritación o sensación de cuerpo extraño al despertar.
Sí. Algunas personas duermen con los párpados parcialmente abiertos, aunque normalmente no se trata de mantener el ojo completamente abierto durante toda la noche.
Lo habitual es que quede una pequeña separación entre el párpado superior y el inferior. Cuando el cierre no es completo durante el sueño, hablamos de lagoftalmos nocturno. Esta abertura puede ser mínima y pasar desapercibida durante años.
El Dr. Ángel López Vázquez explica por qué el cierre completo de los párpados durante el sueño ayuda a proteger la superficie ocular.
Si una parte del ojo queda expuesta durante la noche, la lágrima puede evaporarse con mayor facilidad. Como mientras dormimos no parpadeamos, la película lagrimal no se redistribuye de la misma forma que durante el día.
Los párpados ayudan a mantener protegida y lubricada la superficie del ojo. Cuando no se cierran por completo durante el sueño, una parte de la córnea o de la conjuntiva puede permanecer expuesta.
Esa exposición favorece una mayor evaporación de la película lagrimal. Además, durante el sueño no parpadeamos, por lo que la lágrima no se redistribuye sobre la superficie ocular como ocurre durante el día.
Por eso algunas personas con lagoftalmos nocturno pueden despertarse con sequedad, escozor, irritación, enrojecimiento o sensación de cuerpo extraño.
Dormir con los ojos parcialmente abiertos puede afectar a la superficie ocular, pero también puede estar relacionado con el funcionamiento o la posición de los párpados. Por eso, según el caso, puede ser útil estudiar tanto el ojo seco como la anatomía palpebral.
La exposición del ojo durante el sueño puede favorecer la evaporación de la lágrima y aumentar los síntomas de sequedad, irritación o sensación de cuerpo extraño.
Ver información sobre ojo seco TratamientoEn determinados pacientes con ojo seco evaporativo puede valorarse el tratamiento con luz pulsada, especialmente cuando existen alteraciones relacionadas con las glándulas de Meibomio.
Ver tratamiento del ojo seco PárpadosCuando existe una alteración de la posición o del cierre palpebral, la valoración oftalmológica permite estudiar si el problema procede de la anatomía o del funcionamiento de los párpados.
Ver información sobre párpadosNo todos los pacientes con lagoftalmos necesitan tratamiento del ojo seco ni cirugía palpebral. El objetivo de estos enlaces es ampliar la información sobre las áreas que pueden estar relacionadas con el problema según la valoración oftalmológica.
Muchas personas no saben que tienen lagoftalmos nocturno porque ocurre mientras están dormidas. A veces es otra persona quien observa que los párpados quedan entreabiertos; en otros casos, la pista aparece por los síntomas al despertar.
Sensación de ojo seco especialmente intensa justo después de despertarse.
Molestia parecida a tener polvo o una pequeña partícula dentro del ojo.
Puede aparecer sensación de quemazón o irritación de la superficie ocular.
La exposición nocturna puede favorecer enrojecimiento de la superficie ocular.
Paradójicamente, la irritación por sequedad puede estimular una mayor producción de lágrima.
Algunas personas pueden notar la visión menos nítida al levantarse y mejorar después.
Una pista especialmente útil: si estas molestias aparecen de forma repetida al despertar y mejoran progresivamente durante el día, conviene valorar si existe una alteración del cierre palpebral durante el sueño.
El cierre incompleto de los párpados puede tener diferentes causas. En algunos casos está relacionado con una alteración concreta del párpado o del nervio facial, mientras que en otros el problema aparece principalmente durante el sueño.
El nervio facial participa en el cierre de los párpados. Algunas alteraciones que afectan a su función pueden dificultar que el ojo se cierre completamente.
Determinados cambios en la forma, posición o tensión de los párpados pueden impedir que ambos contacten correctamente al cerrarse.
Algunas cicatrices, traumatismos o intervenciones que afectan a los párpados pueden modificar su movilidad o su capacidad de cierre.
En determinadas personas, la anatomía de la órbita o una mayor exposición del ojo puede dificultar el cierre palpebral completo.
Hay personas que aparentemente cierran los ojos con normalidad durante el día, pero dejan una pequeña abertura entre los párpados mientras duermen.
Cuando los síntomas son persistentes, la exploración oftalmológica ayuda a valorar el cierre palpebral y el estado de la superficie ocular.
La causa es importante porque el tratamiento no depende solo de la sequedad, sino también de por qué el párpado no consigue cerrar correctamente.
No necesariamente. Un lagoftalmos nocturno leve puede no producir síntomas ni ocasionar problemas importantes. El riesgo aparece cuando una parte de la superficie ocular queda expuesta durante suficiente tiempo como para provocar sequedad mantenida o irritación de la córnea.
Puede pasar desapercibida o producir únicamente sensación de sequedad al despertar, especialmente si la abertura entre los párpados es pequeña.
Si ocurre noche tras noche, puede favorecer irritación, enrojecimiento y alteraciones de la superficie ocular, sobre todo en personas que ya presentan tendencia al ojo seco.
Cuando la córnea permanece suficientemente expuesta puede aparecer queratopatía por exposición, con mayor irritación y lesiones en la superficie corneal que requieren valoración oftalmológica.
Lo importante no es únicamente que el párpado quede algo abierto, sino cuánto ojo queda expuesto, durante cuánto tiempo y si aparecen síntomas o signos de afectación de la superficie ocular.
La valoración oftalmológica permite comprobar si existe un cierre incompleto de los párpados y si esa exposición está afectando a la superficie ocular.
Sí. El tratamiento depende de la causa, el grado de cierre incompleto y el estado de la superficie ocular. El objetivo principal es proteger el ojo durante el sueño y evitar que la córnea permanezca excesivamente expuesta.
En determinados pacientes pueden utilizarse lágrimas artificiales, geles o pomadas oftálmicas para reducir la sequedad y proteger la superficie ocular, siempre según indicación del oftalmólogo.
Cuando existe exposición durante el sueño, el oftalmólogo puede recomendar medidas específicas para favorecer la protección de la córnea durante la noche.
Si el lagoftalmos está relacionado con una alteración del párpado, del nervio facial u otra causa identificable, el tratamiento puede dirigirse también al problema que dificulta el cierre.
En casos más severos o persistentes pueden valorarse procedimientos quirúrgicos destinados a mejorar el cierre palpebral y reducir la exposición de la superficie ocular.
No todos los casos necesitan el mismo tratamiento. Una persona con una pequeña apertura palpebral y sin lesiones corneales puede requerir un manejo muy diferente a otra con exposición importante o síntomas persistentes.
Dormir ocasionalmente con los párpados algo entreabiertos no siempre supone un problema. Conviene solicitar valoración si aparecen síntomas repetidos al despertar o si otra persona observa que los ojos permanecen abiertos durante el sueño.
Dolor ocular importante, fotofobia intensa o una disminución de visión requieren una valoración oftalmológica, especialmente si aparecen de forma brusca.
Estas son algunas de las preguntas más habituales sobre el lagoftalmos nocturno, sus síntomas y su relación con la sequedad ocular.
Cuando los párpados no llegan a cerrarse completamente durante el sueño hablamos de lagoftalmos nocturno. Habitualmente el ojo no permanece completamente abierto, sino que queda una pequeña separación entre ambos párpados.
Puede relacionarse con la posición o movilidad de los párpados, alteraciones del nervio facial, traumatismos, cirugías previas u otras características anatómicas. En algunas personas ocurre principalmente durante el sueño sin que exista una causa evidente.
Puede favorecerlo. Si parte de la superficie ocular permanece expuesta durante varias horas, aumenta la evaporación de la lágrima y pueden aparecer sequedad, escozor, irritación o sensación de cuerpo extraño al despertar.
A veces lo descubre otra persona al observarte mientras duermes. También puede sospecharse cuando existen de forma repetida síntomas como sequedad, ojos rojos, irritación o sensación de arenilla especialmente al despertarse.
No necesariamente. Los casos leves pueden no causar problemas relevantes. Sin embargo, una exposición mantenida de la córnea puede provocar alteraciones de la superficie ocular y requiere valoración oftalmológica si existen síntomas persistentes.
Sí. El tratamiento depende de la causa y del grado de exposición ocular. Puede incluir lubricación de la superficie ocular, medidas de protección nocturna y, en casos seleccionados, tratamientos dirigidos a mejorar el cierre de los párpados.
Información médica de Clínica Laservisión
Contenido elaborado a partir de la explicación del Dr. Ángel López Vázquez, oftalmólogo de Clínica Laservisión, y ampliado con información médica sobre lagoftalmos nocturno y superficie ocular.
Si las molestias aparecen de forma repetida, una revisión oftalmológica permite valorar la superficie ocular y comprobar si existe un cierre incompleto de los párpados durante el sueño.