Uno de los motivos de consulta más frecuentes en urgencias oftalmológicas es la aparición de un derrame ocular. Aunque su aspecto pueda resultar alarmante, en la gran mayoría de los casos no reviste gravedad. El Dr. Ángel López Castro, especialista de Clínica Laservision, nos explica en qué consiste y cómo debemos actuar.

¿Qué es un derrame ocular?

El derrame ocular, también llamado hemorragia subconjuntival, aparece cuando un pequeño capilar se rompe y la sangre queda atrapada bajo la conjuntiva, que es la fina membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo. A diferencia de la conjuntivitis u otras irritaciones que provocan un enrojecimiento difuso, en este caso se observa una mancha roja intensa y bien delimitada, como una gota de sangre sobre fondo blanco.

¿Por qué ocurre?

Aunque a veces se piensa que está relacionado con la tensión arterial alta o con problemas de presión ocular, en la mayoría de los casos no es así. El motivo más frecuente es tan sencillo como un frotamiento involuntario del ojo, incluso mientras dormimos. Este gesto puede romper pequeños vasos sanguíneos, generando la hemorragia.

¿Debo preocuparme?

No. A pesar de lo llamativo de su aspecto, el derrame ocular no suele ser peligroso ni requiere atención urgente. Con el tiempo, el propio ojo reabsorbe la sangre y la mancha desaparece de manera espontánea, aunque puede tardar varios días o incluso semanas en resolverse por completo.

¿Qué hacer si aparece un derrame ocular?

  • Mantener la calma: no es una situación grave.
  • Evitar frotarse los ojos: el roce aumenta el riesgo de nuevos derrames.
  • Consultar al oftalmólogo: aunque no sea urgente, conviene una revisión para confirmar el diagnóstico y descartar otras causas.

En definitiva, el derrame ocular es un problema que llama mucho la atención pero rara vez supone un riesgo para la salud visual. Lo más importante es no alarmarse y dejar que el ojo se recupere de forma natural.