Muchos pacientes se sorprenden cuando descubren que el oftalmólogo que va a operarles de su miopía… ¡lleva gafas! En ese momento surgen dudas lógicas:
- Si se dedica a operar la miopía, ¿por qué no está operado?
- ¿No debería un oftalmólogo con gafas haberse sometido ya a la cirugía?
El Dr. Ángel López Vázquez nos aclara esta cuestión, desmintiendo la idea de que los oftalmólogos no confían en la cirugía refractiva. De hecho, según la Academia Americana de Cirujanos de Cirugía Refractiva y Cataratas, los oftalmólogos con defectos visuales se operan hasta 4 veces más que la población general.
Entonces, ¿por qué algunos profesionales siguen llevando gafas? El doctor resume los motivos en tres puntos clave:
1. No todo el mundo es candidato a cirugía
Antes de realizar una cirugía refractiva se lleva a cabo un estudio muy completo del ojo, especialmente de la córnea. Si esta presenta determinadas características, como ser demasiado fina o débil, la cirugía con láser queda contraindicada.
Esto significa que, al igual que ocurre con la población general, hay oftalmólogos que simplemente no son aptos para operarse.
2. La miopía no es una enfermedad
La miopía es un defecto visual, no una patología. Con gafas se puede llevar una vida completamente normal. Operarse es una decisión personal que depende de la calidad de vida que cada uno busque, igual que ocurre con una cirugía estética o un implante capilar. Muchos médicos eligen operarse, pero otros prefieren seguir usando gafas porque no lo consideran un problema de salud.
3. Los miopes ven muy bien de cerca
Las personas con miopía tienen problemas de visión lejana, pero disfrutan de una excelente visión cercana. En profesiones que requieren máxima precisión en el trabajo minucioso —como la oftalmología o la joyería— esta capacidad puede ser muy útil.
Un detalle de apenas una micra puede marcar la diferencia en el resultado de una cirugía, por lo que muchos oftalmólogos valoran esta ventaja natural que les proporciona su miopía.


