¿Qué es la retina?
La retina es la capa más interna del ojo, una membrana sensible a la luz que recibe las imágenes del exterior después de atravesar la córnea y el cristalino.
Las células que la componen se llaman fotorreceptores.
La retina transforma las imágenes en impulsos eléctricos. A través del nervio óptico, estos impulsos llegan al cerebro.

¿Para qué sirve la retinografía?
En oftalmología se utiliza un instrumento óptico llamado retinógrafo para estudiar la retina.
Se trata de una prueba sencilla para el paciente: no requiere preparación previa ni anestesia, es indolora y de corta duración.
Generalmente se dilata la pupila para observar una zona más amplia de la retina.
¿Cómo se realiza la retinografía?
La prueba consiste en tomar una “fotografía” del interior del ojo.
El paciente solo debe mirar un punto de fijación mientras se dispara un flash.
Si existen opacidades o problemas de fijación, la imagen puede salir poco nítida.

Partes más importantes de la retina
El disco óptico o papila
Es la zona por donde entra el nervio óptico, situada en la parte posterior del ojo.
Aquí no existen fotorreceptores, por lo que se genera un punto ciego.
Cuando la tensión intraocular está alta (como en el glaucoma), las fibras del nervio pueden dañarse, provocando pérdida de visión.
La mácula y la fóvea
La mácula es una mancha amarillenta en la parte posterior de la retina.
Es la zona de mayor agudeza visual y permite ver los detalles.
En su centro se encuentra la fóvea, que enfoca los rayos luminosos y facilita la percepción del color.
Enfermedades relacionadas: degeneración macular
La principal enfermedad de la mácula es la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).
Afecta sobre todo a personas mayores de 50 años y produce un deterioro progresivo de la mácula, provocando pérdida de visión central que puede llegar a ser total en casos avanzados.


