Tumores oculares: tipos, síntomas y tratamientos

Los tumores oculares pueden clasificarse de diferentes maneras. Una forma sencilla es dividirlos entre tumores de la superficie ocular, que afectan a la conjuntiva y la córnea, y tumores internos, que afectan a la retina, el iris y la coroides.

Tumores de la superficie ocular

Estos tumores pueden ser benignos o malignos.

Melanosis conjuntival

Es una lesión benigna que se presenta como manchas pigmentadas en la conjuntiva, la capa que recubre la parte blanca del ojo.

Melanoma de conjuntiva

Se trata de un tumor maligno muy raro (0,05 casos por millón de habitantes al año). Está relacionado con la exposición al sol.
El tratamiento incluye cirugía y, en algunos casos, crioterapia (tratamiento con frío), quimioterapia o radioterapia local.

Tumores escamosos de la conjuntiva y córnea

Son también infrecuentes (entre 0,2 y 12 casos por millón de habitantes al año) y aparecen con mayor frecuencia en personas de edad avanzada.
El tratamiento consiste en la extirpación del tumor y, a veces, el uso de medicamentos oncológicos en forma de colirio y crioterapia.

Tumores oculares internos

Tumores infantiles

Retinoblastoma

Es el tumor ocular maligno más frecuente en niños, aunque sigue siendo raro. Aparece en aproximadamente 1 de cada 18.000 a 30.000 niños, con una edad media de diagnóstico de 18 meses.
El signo más común es la aparición de una mancha blanca en la pupila.

El tratamiento combina diferentes métodos: radiación, quimioterapia, termoterapia transpupilar, crioterapia y braquiterapia (radiación local con placas externas).
En casos avanzados puede ser necesaria la extirpación del ojo.
La tasa de supervivencia a 5–10 años en países desarrollados es del 92%.

Tumores en adultos

Hipertrofia congénita del epitelio pigmentario de la retina

Tiene una prevalencia del 1,2% y es muy frecuente. Generalmente no produce síntomas y se observa como manchas oscuras en el fondo de ojo.
No requiere tratamiento y no se transforma en maligna.

Nevus de la úvea

Se manifiestan como manchas oscuras (melanina).

  • Nevus del iris: aparecen en el 4–6% de la población.
  • Nevus de la coroides: su prevalencia varía entre 0,2% y 30% según la raza, siendo menos comunes en personas de raza negra.

Se recomienda una revisión oftalmológica periódica para detectar cambios.
El pronóstico es excelente: solo un <5% de los nevus del iris progresan y los nevus coroideos tienen un riesgo de transformación a melanoma inferior al 1%

tumores oculares revision

Melanoma uveal

El melanoma uveal es el tumor maligno intraocular primario más común. Puede desarrollarse en el iris, el cuerpo ciliar o la coroides (estructuras internas del ojo), siendo más frecuente en esta última.
Existe una posible predisposición familiar.

Las personas caucásicas tienen 19 veces más probabilidades de padecer melanoma coroideo que las personas afroamericanas y 16 veces más que las asiáticas.
El 65% de los casos se presenta en mayores de 50 años.

  • Tumores pequeños: suelen controlarse con revisiones periódicas.
  • Tumores de tamaño medio: se tratan con termoterapia transpupilar o braquiterapia.
  • Tumores grandes: habitualmente requieren extirpación del ojo, aunque la braquiterapia puede ser una alternativa con supervivencia similar.

Las tasas de supervivencia a 5 años son:

  • Melanoma pequeño: 84%
  • Melanoma medio: 68%
  • Melanoma grande: 47%

Tumores oculares metastásicos

Las metástasis oculares son los tumores más frecuentes del ojo.
Proceden generalmente de cánceres de pulmón o de mama, y en muchos casos son la primera manifestación del cáncer primario.

En Estados Unidos, entre 30.000 y 100.000 pacientes con cáncer desarrollan metástasis oculares cada año, una cifra mucho mayor que los 350–1500 casos anuales de retinoblastoma o melanoma de coroides.

El tratamiento incluye quimioterapia, terapia hormonal y radiación.
Excepto en los casos de cáncer de mama o tumores carcinoides, la supervivencia media de los pacientes con metástasis coroideas es de poco más de 6 meses, debido a la gravedad del tumor primario.

Tumores oculares vasculares

Incluyen los hemangiomas de la retina y de la coroides.
Son tumores benignos y muy raros, que rara vez afectan la visión.

Tumores oculares de los párpados

Estos tumores son similares a los de la piel del resto del cuerpo y están relacionados con la exposición al sol.
Su tratamiento es igual que el de otros tumores cutáneos de la cara.